Bizcocho bate a Iribar en el último penalti lanzado por el Real Betis en la final de la I Copa del Rey de 1977.

HISTORIA | Siempre en el camino de los títulos

Cada vez que el Real Betis se proclamó campeón de Copa fue tras derrotar al Athletic Club, bien en la final, como ocurrió en 1977, o en la semifinal, como pasó en el año 2005.

Por Manolo Rodríguez

El Athletic Club de Bilbao es un viejo conocido en los duelos coperos. Tan clásico y tan antiguo que ya se ha convertido, junto con el Real Madrid, en el equipo que más veces se ha enfrentado al Real Betis en el torneo del K.O.


Hasta en 10 ocasiones se han visto las caras por el momento y, aunque el balance general es claramente satisfactorio para el equipo vasco, emociona pensar que los dos únicos triunfos verdiblancos acabaron con sonados éxitos que trajeron riadas de felicidad al corazón de Heliópolis. O lo que es lo mismo: cada vez que el Real Betis se proclamó campeón de Copa fue tras derrotar al Athletic Club, bien en la final, como ocurrió en 1977, o en la semifinal, como pasó en el año 2005.


Y siempre desde el punto de penalti. En épicas tandas que forman parte del imaginario de los béticos y que han dejado por los siglos de los siglos un recuerdo imperecedero. Dos momentos para la historia que ahora querríamos volver a repetir.


Esta será la primera ocasión en que la eliminatoria copera se juegue a partido único. Antes siempre se litigaron a ida y vuelta, aunque, en puridad, dos de estos enfrentamientos se resolvieran en un solo choque. Dos finales, las de 1931 y 1977, en las que el Real Betis acreditó, como en tantas otras cosas, su carácter pionero.


En 1931, porque los verdiblancos se erigieron en el primer equipo de Segunda División que llegaba a disputar el partido definitivo del torneo y en 1977, porque aquella fue la I Copa del Rey, tras el fin de la dictadura y la restauración monárquica.


En el tiempo republicano de 1931 el Betis Balompié (sin Real) perdió la final de Madrid por 3-1 y siempre se ha dicho que fue el embarrado campo de Chamartín el culpable de la derrota verdiblanca en una infausta tarde de lluvia pertinaz.


En 1977 el Real Betis ganó su primera Copa tras imponerse al Athletic Club en una agónica tanda que necesitó de 20 lanzamientos. La noche más grande. La de los 2 goles de López, la de la prórroga asfixiante y la de los de penaltis que no se acababan nunca y que elevaron a Esnaola a los cielos verdiblancos.  


Para la leyenda ha quedado aquella alineación: Esnaola; Bizcocho, Biosca, Sabaté, Cobo (Del Pozo); López, Alabanda, Cardeñosa; García Soriano, Megido (Eulate) y Benítez. Y, junto a ellos, la felicidad de Rogelio, la ayuda inestimable en las eliminatorias anteriores del portero suplente Campos y el magisterio de Rafael Iriondo, el entrenador que los llevó a la conquista y que, paradójicamente, era un mito nacido de las entrañas del Athletic.


En 2005 el gran éxito se escribió en la semifinal. Un duelo a ida y vuelta que no vio ni un gol. Cerrados empates a cero en el Villamarín y en San Mamés. Y fue en la Catedral donde los penaltis volvieron a poner al Betis en la senda del triunfo. Esta vez, con otra alineación que no se olvidará jamás, la formada por: Doblas; Melli, Juanito, Rivas, Luis Fernández; Benjamín (Denilson), Arzu (Lembo), Assunçao, Fernando (Varela); Joaquín y Oliveira.


En Bilbao, el gran héroe fue el portero Toni Doblas, que paró dos lanzamientos, y el ejecutor final de la victoria, Luis Fernández, autor del tanto que catapultaba al Betis a la final.


Una final que ganó un mes más tarde en el estadio Vicente Calderón (como en 1977), imponiéndose a Osasuna por 2-1, con goles de Oliveira y Dani. El último título hasta el día de hoy, el que llegó con la dirección técnica de Lorenzo Serra y que hicieron posible otros varios jugadores, además de los antes citados, como Edú, Cañas, Capi, Alfonso o Contreras.


Más allá de estos cruces que ya hemos mencionado, hubo algunos otros que revistieron un particular interés. Principalmente, otras dos semifinales que también enfrentaron al Real Betis y al Athletic de Bilbao y en las que los verdiblancos se quedaron con la miel en los labios después de haber realizado una gran competición copera.


Así ocurrió en 1966, donde un Betis que acababa de descender a Segunda fue capaz de ir eliminando sucesivamente al Oviedo, al Espanyol y al Real Madrid, a este último (recién proclamado campeón de Europa) en el partido más largo del que se tiene memoria.


En la ida de aquella semifinal, el Betis empató a uno en San Mamés, con un golazo imponente de Rogelio, pero (las cosas del Betis) cayó duramente goleado en la vuelta disputada en Heliópolis.


Más apretadas estuvieron las cosas en 1985, donde la andadura copera le exigió a los verdiblancos (entrenados al inicio por Alzate y después por Luis Carriega) hasta 6 eliminatorias. Primero se deshicieron del Recreativo de Huelva y, a continuación, el bombo los puso a prueba enfrentándolos al eterno rival. Perdieron en Nervión 1-0, pero en Heliópolis voltearon la desventaja con un elocuente 3-0 y tantos de Calderón, Rincón y Suárez.


Después dejaron en la cuenta al Oviedo y en octavos de final se impusieron al Mallorca. Ya en cuartos llegó otro reto imponente: el FC Barcelona. Y también lo superaron de un modo brillante y extraordinario. Ganaron 3-1 en el Villamarín y aguantaron la renta en el Camp Nou, donde sólo perdieron por 2-1.


La semifinal fue contra el Athletic y no hubo suerte. A la ida en San Mamés llegó el Betis con muchas bajas y hasta tuvo que ser titular el único defensa del Betis Deportivo que no había jugado la Copa con el filial. Los verdiblancos hicieron lo que pudieron y terminaron perdiendo por 2-0.


La vuelta se jugó cuatro días más tarde y las ausencias volvieron a ser noticia. Por ello, en un intento desesperado por completar la convocatoria y elevar la temperatura en los graderíos, Carriega, le pidió a Julio Cardeñosa que se vistiera y se sentara en el banquillo con la camiseta número 15, a pesar de que el maestro ya tenía decidida su retirada y hacía más de un mes que no jugaba.


El Betis arrolló al Athletic, fue mejor de principio a fin, pero se encontró con los palos, donde estrelló la pelota hasta en tres ocasiones. El único tanto que subió al marcador lo anotó Parra, pero no fue bastante. El Betis cayó eliminado, aunque con la cabeza muy alta, en el que sería el último partido como jugador verdiblanco de José Ramón Esnaola.

La última vez que béticos y vizcaínos se han medido en la Copa fue en 2014. Un tiempo reciente. Aquel estaba siendo un muy mal año, pero el primer partido en el Villamarín concluyó con triunfo verdiblanco por 1-0, gol anotado por Rubén Castro en un bello y plástico remate de cabeza. En la vuelta en San Mamés se impusieron los vascos por 2-0.

Entre los jugadores del Athletic que disputaron contra el Betis aquel cruce de octavos de final, aún permanecen en la plantilla vasca algunos titulares tan consolidados como Balenziaga, De Marcos y Muniain. En el Real Betis, ya no queda nadie de aquello.

Así pues, todos los que salten al césped el jueves debutarán con la camiseta verdiblanca en un enfrentamiento copero contra el Athletic. También Manuel Pellegrini.

Ojalá que sea para bien.