Equipo del Real Betis que derrotó al Sevilla en la final del Ciudad de Sevilla de 1975. De izquierda a derecha, de pie: Esnaola, Bizcocho, Biosca, Sabaté, López y Cobo; agachados: García Soriano, Alabanda, Ladinszky, Cardeñosa y Anzarda.

HISTORIA | El Betis de las calzonas verdes

Con camiseta verdiblanca y pantalón verde el Betis vivió la vuelta de Luis del Sol; el debut de Esnaola y el triunfo ante el eterno rival en la final del IV Trofeo Ciudad de Sevilla   

Por Manolo Rodríguez

 

Esta tarde inicia el Betis los partidos de pretemporada. Un verano más. Esos duelos sin puntos ni clasificaciones donde sólo importa reencontrarse con el equipo, ver a los nuevos, confirmar a los ídolos y esperar lo mejor. Algo así como la antesala de los sueños. El inicio de un largo curso que, esta vez, incluso, llega acompañado de un elemento que lo convertirá en singular: las calzonas verdes como complemento de la camiseta verdiblanca.

La novedad radica en que dichas calzonas verdes no sólo las utilizará el primer equipo del Real Betis en sus turnos visitantes, como se había conocido hasta ahora, sino que también formarán parte del uniforme bético cuando los partidos se disputen en Heliópolis. Un hecho que, sin duda, merece ser resaltado.

En el tiempo moderno, las calzonas verdes (siempre fuera de casa en la competición oficial) empezaron a ser comunes en la década de los setenta. Quizá en el periodo que fue de la  campaña 1972-73 a la 1974-75. Imágenes hay de ello. De visitas a Oviedo, al Bernabéu o a Nervión. Con la curiosa salvedad de que en un mismo año lo mismo jugó fuera del Villamarín con camiseta verdiblanca y calzón verde que con el pantalón negro complementando la camisola tradicional.

Así ocurrió, por ejemplo, en la temporada 1973-74, la del ascenso a Primera División. En Vallecas, ante el Rayo, lucieron calzonas negras, pero en el campo del eterno rival salieron con pantalón verde. Una estampa que ya se había visto en el partido con el que se abrió aquella Liga. Un Linares-Betis disputado en tierras jiennenses el 1 de septiembre de 1973 y que ganaron los verdiblancos por 0-1, con gol de Rogelio. La noche histórica en que, por primera vez en encuentro oficial, José Ramón Esnaola se puso bajo los palos de la portería verdiblanca. El debut del mítico futbolista que más veces ha defendido el escudo de las trece barras. El primero de sus 460 partidos.

Histórico resultó asimismo el Real Madrid-Real Betis jugado en el Bernabéu el 10 de noviembre de 1974. Los verdiblancos salieron al campo con calzonas verdes y, para sorpresa general, el entrenador Ferenc Szusza tomó aquella noche una inesperada decisión táctica: colocó como defensa central a Antonio Biosca, quien en la temporada anterior había anotado hasta diez goles jugando como interior izquierdo. Aquel fue su primer partido en el eje de la defensa. Una magnífica idea que acabó convirtiendo a Biosca en uno de los mejores centrales del Real Betis a lo largo de la historia.

En la década de los 80, las calzonas verdes con la camiseta rayada (ya entonces Meyba) se estrenaron en la temporada 1981-82. Y esta vez se quedaron durante un lustro, hasta la 1985-86, aunque siguiera ocurriendo lo ya comentado una década antes: que en una misma campaña lo mismo salía en Nervión o Valencia con pantalón negro y en el Bernabéu de verde. O viceversa.

Ya en los 90, hubo una leve aparición en la segunda vuelta de la temporada 1991-92 y, más modernamente, se recuerdan aquel 1-5 en Granada en abril de 2014 y el partido disputado en el Bernabéu un par de semanas más tarde en el que fue precisamente la afición bética la que eligió los pantalones de este color a través de una votación en las redes sociales.

En el Villamarín, sin embargo, las calzonas verdes con la camiseta verdiblanca han tenido hasta ahora menos recorrido y casi siempre en fútbol de verano, aunque, eso sí, con algún hito de gran valor histórico. Entre ellos y, sobre todos, el partido que significó la vuelta al Real Betis de Luis del Sol, el mito supremo. Algo que ocurrió el 17 de agosto de 1972, con luz solar… ¡a las seis de la tarde!, ya que se estaba  acondicionando la nueva iluminación eléctrica que se estrenó un mes más tarde. Calor africano y partido amistoso contra el Slovoda yugoslavo, al que derrotaron los verdiblancos por 5-1. El público admiró las nuevas calzonas verdes de estreno y las camisetas verdiblancas cuyas franjas verticales eran más estrechas de las habituales.

Del Sol había vuelto de Italia ese verano y este encuentro significó su retorno a Heliópolis tras 12 años de ausencia. Se mantuvo en el campo durante los 90 minutos y Rogelio, otra gran estrella bética de siempre, firmó un gol olímpico que llegó a provocarle tal desmoralización al portero balcánico que pidió ser cambiado.

Para mayor contenido histórico, aquel encuentro se jugó con el Gol Sur en obras, ya que en esas fechas se levantaba la grada que se demolería en 2016 para dar paso a la formidable tribuna que hoy es orgullo de la afición.

Pero quizá el mejor momento vivido en Heliópolis por el Real Betis de las calzonas verdes tuvo lugar en agosto de 1975. En el IV Trofeo Ciudad de Sevilla. Los verdiblancos habían ganado el del año anterior en el Sánchez Pizjuán y ahora llegaba el momento de reeditarlo en campo propio.

Ese verano llegaron a la plantilla Attila Ladinszky y Juan García Soriano y nadie dudaba del favoritismo bético ante un eterno rival que acaba de ascender a Primera. En la primera semifinal, el Sevilla se impone al Dinamo de Kiev en los penaltis y el Betis entra en el trofeo el miércoles 27 de agosto de 1975. Su rival en el debut es el Ferencvaros húngaro.

Cuando los equipos saltan al campo la afición comprueba que el Betis luce calzonas verdes. Algo nuevo, ya que apenas 15 días antes había jugado el partido de presentación en este mismo escenario contra el CD Palestino de Chile y en aquella ocasión vistió pantalón blanco, a pesar de que los sudamericanos iban de blanco completo.

Ante el Ferenvaros, el Betis juega bien y gana por 1-0, gol de Ladinszky. Se clasifica para la final y, por primera vez en la historia del torneo, el choque decisivo enfrentará a los dos eternos rivales. Es lógico, pues, que el viernes 29 de agosto el estadio Benito Villamarín se llene a rebosar, Gente hasta en los pasillos y enorme expectación. Es el partido más tremendo que se juega en la ciudad desde hace años.

El Betis vuelve a salir con calzonas verdes en medio de una ovación atronadora. Desbordante. Arbitra el alemán Ferdinand Biwersi y, a sus órdenes, los equipos presentan las siguientes alineaciones:

Real Betis: Esnaola; Bizcocho, Biosca, Sabaté, Cobo; López, Alabanda, Cardeñosa; García Soriano (Benítez, m.57), Ladinszky y Anzarda.

Sevilla FC: Paco; Hita, Pulido, Lorant, Sanjosé; Blanco (Rivas, m.59), Jaén, Rubio; Lora (Plaza, m.45), Duda (Alonso, m.80) y Biri.

El partido lo domina el Betis de cabo a rabo. Así lo atestiguan las crónicas de la época. Gana porque es mejor. El tanto del triunfo lo firma Eduardo Anzarda a los 47 minutos de juego con un gol de su plena especialidad: balón que se queda suelto en el área, frío regate al portero y pase a la red.

La afición bética sale encantada de Heliópolis después de que el prodigioso trofeo de Fernando Marmolejo haya sido generosamente paseado por la hierba. Se nombra a Ladinszky mejor jugador del Betis en el torneo y la fiesta se traslada a la Plaza de América, donde el Ayuntamiento organizaba cada año una Verbena Popular que servía de epílogo al torneo. Allí actúan, felices, algunos artistas béticos tan insignes como Juanita Reina o Manuel Mairena, dolorosamente desaparecidos.

Aquel fue el Ciudad de Sevilla que el Betis ganó con pantalón verde. Algo que no volvió a repetirse. Como nada fue igual en las últimas décadas, cuando los uniformes de los equipos empezaron a ir y a venir en colores y formas.

Ahora llegan las calzonas verdes al Villamarín, donde hubo un reciente antecedente que sigue en la memoria: el partido Real Betis-Granada CF jugado en la mañana del domingo 6 de marzo de 2016. Encuentro que conmemoraba el Día de la Mujer Bética. Sólo que entonces el Betis no vistió de verdiblanco, sino que jugó con una camiseta de rayas verdes y rosas.