Daniel Toribio Aquino, “El Toro”, marca el primer gol del Real Betis tras superar al portero del Atlético de Madrid. Octubre de 1994. Comenzaba a hacerse realidad el triunfo verdiblanco en el Vicente Calderón.

HISTORIA | Partidazo y frascos de orina

En octubre de 1994 el Real Betis ganó con autoridad en el campo del Atlético de Madrid en medio de una agria controversia por el control antidoping

Por Manolo Rodríguez

 

Durante mucho tiempo al Real Betis le costó un enorme trabajo ganar en el campo del Atlético de Madrid. La primera victoria verdiblanca no llegó hasta el año 1981 (el mítico 0-4), pero después hubieron de pasar trece años para que se repitiera una satisfacción similar a la orilla del Manzanares. Casi una década y media en la que únicamente se habían rescatado un par de empates.

Así fue hasta el 30 de octubre de 1994, cuando compareció en el Vicente Calderón aquel Betis que había ascendido la temporada anterior. Ese Betis dirigido por Lorenzo Serra que ya empezaba a mostrar lo que después sería: un equipo sólido, de hierro, firme en defensa y versátil en ataque que acabaría la Liga en tercera posición. 

Se jugaba la novena jornada y los verdiblancos estaban cómodamente situados en la tabla. Todo lo contrario que ocurría en el Atlético de Madrid, donde se respiraba un ambiente endemoniado que ya había desatado las iras contra su entrenador, el colombiano Francisco 'Pacho' Maturana. 

Antes del encuentro se viven escenas muy emotivas. Acude al palco Su Alteza Real Doña María de las Mercedes, madre de S. M. El Rey. Allí, una vez más, y en esta ocasión ante las cámaras de televisión, Doña María de las Mercedes hace protestación de su fe verdiblanca. Declara que ella es del Betis manquepierda y recuerda sus orígenes béticos en aquella Sevilla de la década de los veinte. Una demostración de cariño que cuatro días más tarde llevaría a la directiva heliopolitana a concederle la insignia de oro y brillantes del club y a invitarla a acudir al palco de Heliópolis.

Una esperada visita que, como se sabe, pudo hacerse realidad cinco meses más tarde, el domingo 19 de marzo de 1995, al día siguiente de la boda en Sevilla de la Infanta Doña Elena de Borbón con Jaime de Marichalar. A Doña María de las Mercedes le fue impuesta la máxima distinción del club de sus amores, mientras que las tribunas coreaban su nombre y tan egregia dama devolvía el favor del público con ostensibles gestos de satisfacción.

Tras los actos protocolarios vividos en el palco del Calderón aquella noche de octubre del 94, comenzó el duelo sobre la hierba. Campo lleno, partido televisado, noche fría y arbitraje del asturiano Díaz Vega. Los equipos salen con las siguientes alineaciones:

Atlético de Madrid: Diego; Geli, Solozábal, López, Toni; Caminero, De la Sagra (Iván Rocha, m.62), Simeone, Dobrowolski (Manolo, m.46); Valencia y Kiko.

Real Betis: Jaro; Jaime, Merino, Roberto Ríos, Josete; Cañas, Alexis, Stosic, Menéndez;  Cuéllar (Sabas, m.62) y Aquino (Gordillo m.89).

Puesto el balón en juego, los verdiblancos son muy superiores. Juegan un partidazo, a pesar de las bajas de Ureña y Vidakovic (Roberto y Merino forman la pareja de centrales), y ganan por 0-2 con goles de Aquino y Stosic.

El primer tanto llega a los 35 minutos. Espléndido pase de Stosic al Toro Aquino, quien dribla al portero del Atlético y marca con la pierna derecha. El segundo, a falta de once minutos para el final. Stosic, con una enorme frialdad y precisión, clava un balón desde dentro del área. Precisamente el serbio es reconocido como el mejor jugador del partido. Un encuentro en el que todos los que vestían de verdiblanco estuvieron bien.   

El Atlético de Madrid, desquiciado, ve como le expulsan a López y a Caminero, a este último por una patada alevosa y fea al propio Stosic. Pocas horas más tarde es cesado Maturana y Gil pone al frente del equipo al que fuera entrenador bético, Jorge D,Alessandro.

De cualquier modo, la gran polémica salta al concluir el choque. El médico de Atlético denuncia que el Betis no ha comparecido en tiempo y forma al control antidoping. Un procedimiento recién implantado, en virtud del cual en algunos partidos eran escogidos por sorteo dos jugadores de cada equipo a los que se les extraía una mezcla de orina para ser analizada.

Los colchoneros dicen que le comunicaron al delegado del Betis, Rogelio Sosa, que se iba a producir ese sorteo y éste lo confirmaba, pero señalando que ese recado se lo dieron al comienzo del partido, aunque nunca más volvieron a requerirlo para tal menester.

La controversia se hace agria por momentos en el túnel de vestuarios,  donde se cruzan acusaciones y sobresale el admirable comportamiento del directivo bético Antonio Bustos, quien defiende enérgicamente los derechos del Betis antes las insinuaciones de los locales. Mientras tanto, la plantilla bética permanece en el vestuario sin orinar ni ducharse por si fueran citados a última hora. Y Gordillo no puede más.

Pero ya no hay margen para el control antidoping. Ha pasado demasiado tiempo, dicen los médicos encargados, cuando las cámaras de televisión toman al asalto el vestuario  del Betis, invitados a ello por los propios dirigentes del club. Se trata de mostrar que no ha habido trampa ni cartón. Los futbolistas, sentados pacientemente en los bancos de la caseta, confirman el hecho con cara de resignación.

Más allá de tanta exposición pública, el consejero delegado del Real Betis, Manuel Ruiz de Lopera, sigue empeñado en no dejar cabos suelos. Por ello, sin que tuvieran oportunidad de orinar, mete a todos los futbolistas en el autobús y se los lleva a la clínica Fremap de Majadahonda, donde evacuan ante los sanitarios y dejan en depósito un frasco con la muestra de cada futbolista. Por lo que pueda pasar. El otro juego de frascos lo trasladan a Sevilla por carretera los directivos Luis Bellver y Ángel Martín.

El presidente de la Comisión Antidopaje de la Federación Española, Teodoro Delgado, reconoce que es la primera vez que sucede una situación de este tipo, pero le resta toda importancia desde el principio. Lo califica como un "despiste en el que no está acreditada la mala fe", a pesar de que el jefe de los servicios médicos del Atlético Madrid, Vicente Concejero, sigue cargando contra el club de Heliópolis. Lo último que se le ocurre decir es que lo vivido al final del partido del Calderón fue de "dibujos animados".

Tanto molestan sus palabras que los dirigentes béticos son ahora los que acusan de "mala fe" a los responsables colchoneros: "De querer ganar fuera del campo lo que no pudieron conseguir jugando".

El asunto hace ruido en los medios de comunicación durante algunos días, pero al final sólo pasa lo único que podía pasar: que al Betis lo sancionan por un error administrativo, pero sin mayores consecuencias.

Nunca se supo qué fue de los frascos de orina que viajaron a Sevilla por carretera, pero los futbolistas de la época jamás han olvidado el mal rato que pasaron en el vestuario sin poder orinar.

Y, por supuesto, el partidazo que jugó el Real Betis. Su segunda victoria de la historia en el campo del Atlético de Madrid.