Joaquín recibe el homenaje de los béticos en su última noche como jugador del Real Betis. Junto a él, todos los responsables del gran momento deportivo que vive el club, dirigentes, entrenador, jugadores y cuerpo técnico.

Tres veces Europa y Joaquín

Por Manolo Rodríguez

 

El Real Betis sigue haciendo historia y al concluir la campaña 2022/23 ha conseguido clasificarse para las competiciones europeas por tercera vez consecutiva. Un registro jamás alcanzado que habla mucho y bien del trabajo que se viene llevando a cabo en la entidad en los últimos años. 

 

Un tiempo que ha venido marcado por el indudable crecimiento deportivo y la obtención del título de Copa en 2022, por el reforzamiento de su base social, por el aumento espectacular del número de socios, por la estabilidad institucional, por su alta incidencia en los mercados internacionales, por la revolución tecnológica que ha dotado de nuevas herramientas informáticas a sus aficionados, por el reconocimiento unánime a su brillante trabajo de cantera, que ha merecido incluso el nombramiento como la mejor de España, por su indiscutible liderazgo en defensa del medioambiente y la sostenibilidad y por la espectacular mejora de sus instalaciones, concretadas muy principalmente en la erección de la tribuna de Gol Sur en 2017, en la construcción de la Ciudad Deportiva Rafael Gordillo y en el ambicioso proyecto del remozado estadio Benito Villamarín que se acometerá al final de la próxima campaña.

 

Todo esto viene ocurriendo en un club que lleva tres temporadas consecutivas asomándose a eso que genéricamente llamamos "Europa". Como decíamos antes, un hecho que no tiene precedentesya que hasta el momento, el Real Betis sólo había repetido en dos ocasiones en su acceso a los torneos continentales, algo ocurrido en los años 1997 y 1998, cuando primero jugó la Recopa y una campaña después la Copa de la Uefa. Pero nunca hubo tres seguidas hasta ahora.

 

Al final de esta campaña el Real Betis se ha ganado el derecho a disputar por decimoquinta vez una competición europea. La primera vez sucedió en 1964 en la primitiva Copa de Ciudades en Feria y a partir de ahí los caminos del fútbol lo han hecho transitar por la Champions League (2005), la Recopa de Europa (1977 y 1997) y la actual Uefa Europa League, antes llamada Copa de la Uefa a secas, en 1982, 1984, 1995, 1998, 2002, 2005, 2013, 2018, 2021 y 2022.

 

En el curso recién concluido el Real Betis ha sido 6º clasificado en la Liga españolauna posición que ya ocupó en 6 ocasiones anteriores. La primera de ellas en la temporada 1958/59 cuando, recién ascendido, alcanzó tan brillante registro con un equipo en el que reinaba Luis del Sol y que dejó para la posteridad momentos estelares como su triunfo en el inaugurado estadio del eterno rival por 2-4.

 

Retornó a la sexta posición en el curso 1980/81, a las órdenes de Luis Carriega, aún con la base de aquella gran escuadra campeona de Copa en 1977 y fortalecida por eldesborde goleador de Enrique Morán y Carlos Diarte.

 

Repitió un año más tarde, en la 1981/82, gracias al demarraje en las últimas jornadas de la competición, justo cuando se hizo cargo del equipo el recordado Pedro Buenaventura. Esta fue la primera vez que esta distinguida posición le dio acceso a la Copa de la Uefa.

 

El siguiente 6º puesto tardó 20 años en llegar, en la temporada 2001/02, aquella tan feliz bajo la dirección de Juande Ramos, cuando jóvenes como Joaquín, Juanito y Capi ya se habían convertido en futbolistas grandes y brillaron con luz propia, como nunca antes, Denilson, Benjamín o Ito. También se clasificó para ir a Europa.

 

En la campaña 2017/18, muy cercana ya en el tiempo, volvió el Real Betis a ser 6º con Quique Setién en el banquillo y Joaquín de vuelta. Ya estaba asimismo en la plantilla Andrés Guardado y fue la del estreno de la nueva tribuna de Gol Sur, la de la despedida de Rubén Castro y la del 3-5 en Nervión. Esta posición le garantizó acceder a la UefaEuropa League, competición que había disputado por primera vez en 2013, tras haberse clasificado 7º en aquella ocasión.

 

Tres años más tarde, partir de 2020, se inició el círculo virtuoso a las órdenes de Manuel Pellegrini, esta época fecunda de logros permanentes. Esa primera campaña del excelente técnico chileno también concluyó con el equipo en 6ª posición después de aquella victoria épica en Vigo en la que los goles de Borja Iglesias, Fekir y Víctor Ruizremontaron la ventaja del Celta.

 

Desde ese momento, el Real Betis sentó de nuevo sus reales en el torneo continental y ahí sigue, firme por tercera vez consecutiva, en el sitio que le corresponde por su actual dimensión de club. Abierto a nuevas experiencias y sensaciones que nunca se vivieron antes. Siendo el Betis que todos los béticos querían que fuera.

 

En esta ocasión, además, el festejo por tan excelente campaña ha tenido como emotivo epílogo la retirada del fútbol activo de Joaquín Sánchez, la indiscutible bandera de la entidad en estos últimos años. Joaquín se ha ido de los terrenos de juego entre clamores apoteósicos que le han hecho justicia a su imponente carrera como profesional y han venido a recordarnos que el fútbol se nutre, muy principalmente, de ídolos y mitos que encarnan los valores de la camiseta que defienden.

 

Cuando en 2015 regresó al Villamarín aquel futbolista que había debutado 15 años antes en Santiago de Compostela, dijo el entonces director deportivo del club, Eduardo Maciá, que "Joaquín ha sido el mejor embajador del Betis por el mundo. En realidad, nunca se fue. Ha sido como traer el alma al cuerpo". Una hermosa metáfora que con el paso de los años terminó confirmando su certeza. Una verdad que entonces se intuía, pero que con el paso de las últimas temporadas ha terminado convirtiéndose en una incontestable realidad.

 

El muchacho de El Puerto que se estrenó con los verdiblancos en Segunda cuando arrancaba el milenio fue primero un trueno por su velocidad y su desborde, después una estrella en el firmamento del fútbol y, en sus últimos años, acabó erigido en un líder y un símbolo. La cara más reconocible del Betis contemporáneo. El jugador extraordinario que deslumbra en la hierba, pero que, además, rebosa humanidad, simpatía, sencillez, cordialidad, humor, pasión por el juego y una inquebrantable defensa de los sentimientos que laten en el corazón de los aficionados.

 

Por todas esas cosas ha sido tan grande, y lo será para siempre, Joaquín Sánchez, "Joaquín el del Betis". Una sonrisa eterna como su fútbol. "La finta y el sprint" que un día tomó el camino de Valencia, de Málaga o de Florencia, pero que por ley natural acabó donde la sangre lo llamaba. En este Betis que, más allá de los resultados, fue mucho mejor siempre que lo vio salir de la caseta con la camiseta verdiblanca y el escudo de las trece barras. Una inspiración para todos los que vengan por detrás y un nombre con eco en la eternidad. 

 

Otro de los dioses que ya tiene acomodo en el Olimpo glorioso de Heliópolis. Una leyenda para siempre. Que la vida fuera de los estadios le recompense con todo lo que él nos dio.