Quino desborda a un defensa del Alcoyano en el partido jugado contra los levantinos en la temporada 1968-69 en Heliópolis, y en el que marcó dos goles.

HISTORIA | El Pichichi de Quino

Por Manolo Rodríguez

 

Joaquín Sierra Vallejo, 'Quino', es uno de los futbolistas fundamentales en la historia contemporánea del Real Betis Balompié. Un nombre eterno. Delantero centro de regate asombroso, desborde fulgurante y preciso remate de cabeza, unía a su virtuosismo una elegancia y una plasticidad que lo hacían diferente al resto.

Vistió la camiseta verdiblanca de 1964 a 1970 y se erigió en símbolo del cambio que acabaría llegando al fútbol al final de la década de los setenta. Inteligente y brillante, fue, por sus inquietudes y su rebeldía, un futbolista atípico para lo que era común en su época. Y como jugador, anticipó a ese ariete goleador que cada vez se alejaba más del estereotipo del delantero tanque incapaz de asociarse con el balón.

Nacido en Sevilla el 6 de septiembre de 1945, Quino comenzó a jugar en el colegio de los Salesianos de Triana, donde estudiaba. Con 12 años ingresó en los infantiles del Real Betis, recorriendo los diversos escalones formativos hasta llegar en 1963 al Triana Balompié, equipo filial que entonces militaba en Tercera División.

Desde su época juvenil, los aficionados acudían al estadio hechizados por las cosas que hacía aquel muchacho que tanto prometía y fueron motivo de orgullo para los béticos sus éxitos en la selección andaluza, en la selección universitaria y en las distintas categorías inferiores de la selección española.

Debutó con el primer equipo del Real Betis el domingo 22 de marzo de 1964, cuando apenas contaba 17 años, y a partir de ese día protagonizó muy intensos momentos en la historiografía bética. De todo signo. A veces, sucesos marcados por su talento futbolístico y, en ocasiones, por algunas sonoras polémicas que alcanzaron niveles de leyenda.

Tantas cosas que no cabrían en un solo relato. Por eso, hoy nos ocuparemos en exclusiva de la importante efeméride que celebramos este año: el 50 aniversario de su proclamación como máximo goleador de Segunda División en la temporada 1968-69. El primer 'Pichichi' del Real Betis a lo largo de su historia, con 32 goles. Una cifra deslumbrante para la época y que sólo ha sido superada en dos ocasiones desde entonces.

El Trofeo Pichichi lo habían creado en la campaña 1952-53 el diario deportivo 'Marca' y el ya desaparecido periódico 'Arriba' con el propósito de premiar a los máximos goleadores del fútbol español tanto en Primera como en Segunda División.

Recibió el nombre de Rafael Moreno Aranzadi, 'Pichichi', sobrino segundo de Miguel de Unamuno, goleador histórico del Athletic de Bilbao de 1911 a 1920, autor del primer tanto que se anotó en San Mamés y figura mítica que murió joven, antes de cumplir los 30 años. Es sabido que en el campo del Athletic existe la tradición de que cada vez que un equipo juega por primera vez en San Mamés su capitán le rinde homenaje a Pichichi depositando junto a su busto un ramo de flores. Una señal de respeto a su memoria.

Este galardón, que ha ido ampliando su prestigio con el paso de los años, siempre tuvo hasta la temporada 1968-69 (la que nos ocupa) un par de ganadores en la Segunda División, puesto que dicha categoría se disputaba en dos grupos que, por lo general, dividían al país entre el este y el oeste.

Ese primer año en que la Segunda se disputó en un solo grupo, Quino se erigió en máximo goleador. Disputó los 90 minutos de todos y cada uno de los 38 partidos de la competición y marcó en 21 de esos partidos, completando hasta tres veces un hat- trick, concretamente ante el Mestalla, el Indauchu y el Mallorca, todos ellos en el Benito Villamarín. Precisamente los tres goles que le hizo al equipo del barrio bilbaíno del Indauchu están cumpliendo ahora exactamente 50 años, ya que aquel partido se disputó el domingo 6 de abril de 1969.

Se estrenó como goleador en la primera jornada, con un tanto al Murcia en La Condomina, y dos goles en un mismo partido los materializó en cinco ocasiones, frente al Alavés, el Alcoyano y el Burgos, en Heliópolis, y en los estadios de El Molinón, ante el Spórting de Gijón, y de Altabix, frente al Ilicitano.

Su escalofriante balance goleador no dio para que el Betis ascendiera esa temporada a Primera División, pero en la memoria de los aficionados queda, sobre todo, el tanto conseguido el 29 de diciembre de 1968 en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, que sirvió para que el Betis derrotara el eterno rival en su propio campo.

Aquel era un Betis con enormes problemas económicos. Lo presidía desde 1967 Julio de la Puerta, quien a mitad de curso dejó el cargo de manera temporal por prescripción facultativa. De manera provisional se hicieron cargo de la entidad Pepe Núñez, Juan Mauduit y Francisco Bailo.

La situación, sin embargo, no mejoró. Al contrario, iba de mal en peor y Julio de la Puerta acabó por dimitir el 5 de febrero de 1969. El vacío de poder fue cubierto por José León Gómez, que tres días más tarde llegó a un acuerdo con el Valencia para el traspaso de Antón al equipo levantino. El Betis cobró cinco millones y medio de pesetas. Antón era un extraordinario defensa lateral, poderoso y rápido, surgido en la cantera del Betis, que en Mestalla haría una brillante carrera que le llevaría a ser campeón de Liga y a jugar con la selección española.

En cuanto al banquillo, la temporada también fue tormentosa. La inició Sabino Barinaga con el ascenso como único objetivo, pero, tras nueve jornadas, una derrota ante el Mestalla en Heliópolis provocó su cese. Lo sustituyó un viejo conocido como Fernando Daucik, que ya había dirigido al Betis entre 1960 y 1962.

Con Daucik las cosas fueron y vinieron, pero nunca acabaron de arreglarse. Y la crisis final llegó en la jornada 31, cuando ya apenas quedaban esperanzas para el ascenso. Le rescindieron el contrato en abril y comenzó a ejercer como entrenador Esteban Areta, aunque por cuestiones administrativas y formales el carnet lo ponía el veterano Santiago Tejera, un histórico de la cantera.

Ese fue el caldo de cultivo en el que germinó aquella extraordinaria temporada goleadora de Quino, la mejor de su historia. Recibió premios y honores y se ganó el derecho a debutar con la selección española en 1969 cuando el Betis aún militaba en Segunda División.

Fue el 15 de octubre de ese año en la localidad gaditana de La Línea de la Concepción, en el transcurso del partido oficial que enfrentó a España contra Finlandia, y que concluyó con la victoria del combinado nacional por 6-0. Aquel encuentro que utilizó el régimen de Franco para reivindicar el Gibraltar español.

Fue también el primer partido de Ladislao Kubala en el banquillo de la selección y Quino entró en el campo en el minuto 54 sustituyendo a toda una leyenda del fútbol español como Francisco Gento. El propio Quino, cuando el partido concluía, marcó el sexto gol de la contundente victoria, al rematar de cabeza un centro de Amancio. La alineación española aquella tarde estuvo compuesta por: Reina; Gaztelu, Barrachina, Violeta, Eladio; Pirri, Velázquez, Asensi; Amancio, Gárate (Pujol, m.46) y Gento (Quino, m.54).

Ahora se cumplen 50 años de una cosa y de la otra, del Pichichi y de la internacionalidad. Después vendrían otras muchas cosas que algún día merecerán ser contadas. Todas ellas, relacionadas con la inabarcable figura de Joaquín Sierra, 'Quino', uno de los nombres eternos en la historia del Real Betis Balompié.