Miquel Roqué Farrero, central criado en la cantera del F.C. Barcelona, llegó a debutar muy joven en Liga de Campeones con la camiseta del Liverpool y fue pieza fundamental en el ascenso del Cartagena a Segunda División. Con este gran cartel llegó al Real Betis Balompié, destacando rápido en el filial gracias a su contundencia y capacidad de reacción que le llevaron incluso a ser internacional Sub-21 con la Selección Española. Ya en el primer equipo, se asentó como titular en el centro de la defensa junto a Chechu Dorado, pero un inesperado tumor en la pelvis frenó su tremenda evolución. Fue operado con éxito en el Hospital USP Dexeus de Barcelona y hoy está en plena fase de recuperación.