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Cuando el Inter era la Ambrosiana

En 1935, el Betis, vigente campeón de Liga, viajó a Italia para disputar un amistoso en Milán contra el Internazionale, a quien le habían cambiado el nombre las autoridades fascistas

La expedición bética a bordo del 'Orazio' a punto de iniciar su travesía hacia Italia, donde los esperaba la Ambrosiana-Inter en Milán.

Por Manolo Rodríguez

 

En la primavera-verano de 1935 los béticos eran felices. Muy felices. Acababan de ganar el Campeonato Nacional de Liga y en la ciudad se sucedían los festejos para celebrar tan imponente conquista. Primero en el Ayuntamiento, más tarde en las Peñas y Tertulias y, por fin, el 10 de julio, con ocasión de aquel banquete multitudinario en la terraza del Hotel Majestic (hoy Gran Hotel Colón) en el que directivos, jugadores, políticos y aficionados se fotografiaron orgullosos con la Copa bajo las guirnaldas.

El Betis estaba de moda y eso, tan agradable, tenía también su lado oscuro. Principalmente, porque los equipos más grandes pretendían pescar en el caladero bético. Más o menos como ha sido siempre. Una situación que comprendió enseguida el presidente Moreno Sevillano, consciente de que el Betis no podría igualar las ofertas que a sus mejores jugadores, e incluso al técnico, les pudieran hacer el Madrid o el Barcelona.

Aun así, se pretendía disfrutar del momento y se acogían con agrado experiencias nuevas que colocaban en lo más alto el nombre de la entidad. Entre ellas, la visita a Oporto para disputar con el campeón de Portugal una suerte de 'Copa Ibérica' entre los ganadores de Liga en ambos países. El partido se disputó el 7 de julio en el Campo da Constituição y acabó con triunfo portista por 4-2, marcando Caballero los dos tantos verdiblancos.

De vuelta a Sevilla y avanzadas las calores surgió lo inevitable. El FC Barcelona fichó al entrenador Mister Patricio O'Connell y con él se fue a la Ciudad Condal el poderoso defensa Pedro Areso. Y Simón Lecue, el mejor futbolista sin duda de aquel equipo campeón, el primer internacional en la historia del Betis, acabó fichando por el Madrid a cambio de la fabulosa suma, entonces, de 60.000 pesetas.

Para reemplazar a O'Connell el club siguió apostando por la tradición británica. Maestros con sombrero. Y contrató a Mister Howard Charles Slade, un técnico inglés de 44 años formado en el Aston Vila y que había destacado como centrocampista en el Huddersfield Town y el Middlesbrough.

Las ausencias de Areso y Lecue tenían mala solución y sin ellos las cosas ya fueron de otra manera, a pesar de que al equipo se sumaron algunos jugadores de interés, entre los que sobresalió desde el principio Francisco González Rodríguez, 'Paquirri', uno de los más grandes goleadores verdiblancos a lo largo de la historia.

En los primeros albores de la nueva temporada 1935-36, el Betis recibe una invitación para ir a Italia a jugar un partido amistoso. Se la formula la Associazione Sportiva Ambrosiana-Inter, el equipo milanés que en esos años ha debido cambiar de nombre por razones políticas.

La propuesta se discute en el seno de la entidad y entre pros y contras se acaba aceptando, a pesar de que la fecha prevista para el encuentro, el 15 de septiembre, coincide con un Betis-Malacitano, correspondiente al torneo superregional. Sin embargo, pesa más el prestigio que un choque de esta naturaleza puede ofrecerle al club. Una buena ocasión, además, para darle un merecido premio a los campeones de Liga.

La expedición bética sale de Sevilla en tren hacia Barcelona y el 12 de septiembre embarca en el buque 'Orazio', con destino a Génova. Al frente del grupo se halla el secretario de la directiva, Carlos Fernández del Pando, y viajan el entrenador Slade, catorce futbolistas y el masajista. Todos posan animados en la cubierta del barco, documento impagable que nos ha legado para siempre la colección Simó.  

En Milán, conocen la apasionante historia de su rival y cómo las autoridades fascistas italianas obligaron al Internazionale a cambiar su nombre en 1928 por parecerle poco patriótico (lo habían fundado extranjeros disidentes del AC Milan, que no los aceptaba) y porque su referencia al internacionalismo podía interpretarse como un eslogan comunista.

Lo fusionaron con un equipo menor como la US Milanese, lo llamaron Associazione Sportiva Ambrosiana (en honor a San Ambrosio, patrón de Milán) y le cambiaron la camiseta azul y negra por otra blanca con una gran cruz roja en el centro, el emblema del Santo.

Pero la gente se rebeló en 1931 y los funcionarios de Mussolini temieron que las cosas pudieran ir a más. Recularon para devolverle de nuevo los colores neriazzurri y al mismo tiempo permitieron que el club pudiera denominarse Ambrossiana-Inter. Un equipo que en la temporada anterior, la 1934-35 había sido segundo en el Calcio tras la Juventus y en el que brillaba, sobre todo, su goleador Giuseppe Meazza, el ídolo que hoy le da nombre a su campo.

En España, sin embargo, la excursión bética a Milán se había convertido en piedra de polémica. Bastante estúpida, pero polémica al fin. Y todo por un artículo que el 13 de septiembre publicó el diario 'YA' de Madrid. Un largo texto firmado por el mítico portero Ricardo Zamora, quien en esos años era, sin duda, el deportista más famoso y mediático de España.

Venía a decir Zamora que la visita del Betis a Italia era muy inoportuna, ya que los verdiblancos no se hallaban en su mejor momento y eso podría perjudicar al prestigio del fútbol español. Algo realmente fuera de lugar que posiblemente tuviera mucho que ver con el profundo malestar que aún seguía provocando en Madrid que el campeón de Liga de la temporada anterior hubiera sido el equipo bético y no el madridista.

Hubo airadas cartas de protesta en los periódicos sevillano y se debatió sobre ello con largueza. Lástima que el resultado le diera la razón a los más críticos. La Ambrossiana-Inter derrotó a los verdiblancos por 6-1 en un partido que dejó para la posteridad las siguientes alineaciones:

Ambrosiana-Inter: Ceresoli; Gio Vincenzi, Mascheroni; Ghidini, Masera, Faccio; Sala I, Porta, Meazza, Demaria I y De Vincenzi. 

Betis Balompié: Urquiaga; Morales, Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Saro, Adolfo, Unamuno, Rancel y Caballero. Completaron la convocatoria Jesús, Rejón y Palacios.

El mismo día que el primer equipo del Betis jugó en el Arena Cívica de Milán, una segunda escuadra dirigida por Andrés Aranda derrotó en el Patronato por 4-1 al Malacitano. Aún quedaban dos meses para que se iniciara la Liga y en ese tiempo cesaron al entrenador Slade, que ni siquiera llegó a iniciar el campeonato. Se desconfiaba del inglés y se creía en Aranda.

Una decisión que permitió que el Betis hiciera un digno papel en el torneo antes de que España se sumiera en el horror de la guerra.

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